En estas entradas hablamos de proceso. Pero, como pasa tantas veces en tantas cosas, tenemos que aclarar si estamos hablando de lo mismo.
Aquí, en VivirVivir, hablamos de proceso cuando reconocemos, en nuestro caminar humano, el punto en que nos encontramos en relación a un horizonte al que nos dirigimos. Como dice Silvio Rodríguez, “ojo en camino y ojo en lo porvenir”, de manera que así abiertos a lo concreto y al más que da sentido a lo concreto, situamos nuestra vida en perspectiva.
Has pasado un tiempo muy furiosa, muy furioso, en el que has sacado tus demonios dañando a varias personas cercanas. Ahora que estás mejor sin saber bien por qué, algunas de estas personas te dicen lo mal que las has tratado este tiempo, en un intento de hablar sobre ello o de hacerte saber el daño que les hiciste. Tu respuesta es, casi siempre, “son procesos por los que pasamos todas las personas”. Con eso consigues dejar un poco confundido a tu interlocutor, lo que te da tiempo para cambiar de tema y… no.
Esto no es un proceso. Que te pase algo que no sabes de dónde viene y que se vaya como ha venido no es un proceso. Seguramente, no lo percibirás en el primer momento, en que te puede sobrevenir algo que no sabes por qué pasa, sino después, cuando te preguntas por qué estás tan furiosa, cuando caes en la cuenta de que eso que te enfurecía se te ha pasado y no sabes por qué ha dejado de estar.
Eso no es un proceso. Un proceso requiere consciencia. Requiere que, puesto que se trata de tu vida, te preguntes por qué ha pasado, y qué quiere decir. Fíjate que lo hacemos con montones de cosas de la vida: si el grifo gotea te preguntas por qué, si esta persona que venía al café todos los días deja de venir te preguntas por qué, si te dicen que alguien ha muerto preguntas qué le ha pasado, etc.
Cómo no te vas a preguntar qué es lo que te ha pasado para haber estado tan furioso esta temporada (o tan lo que sea que te ha pasado), de manera que esa consciencia te ayude a vivir.
A veces va a ocurrir, y con esto se complica un poco, que a nivel consciente no te das cuenta de por qué ha pasado algo (por ejemplo, el estar furiosa una temporada), y hay que profundizar más. Necesitas escribir para descubrir lo que se mueve en tu interior, contrastarlo con otra persona, interpretar tus sueños o las reacciones que revelan actitudes inconscientes.
Entonces, podrás decir qué relación hay entre aquello que te ha sucedido y el que ahora estés mejor. Podrás reconocer conexiones entre esto y aquello que conecten con lo que has vivido. Podrás hablar de proceso, de continuidad en tu vida.
Puedes descargarte el audio aquí.
Imagen: John Towner, Unsplash
Deja una respuesta