Mañana, día oficial de regalos en nuestra sociedad. Mira que los regalos son algo que nos gusta mucho, y sin embargo, no se puede decir que este sea un día más alegre que los demás. Este descontento se da a veces porque te has gastado más de la cuenta en regalar a personas que ya tienen demasiado y que, no sé si por eso o por otra razón, se han vuelto exigentes a la hora de recibir. Otras veces porque tú te has esforzado en regalar y otros no han puesto el mismo esfuerzo con lo cual, te quedas con la sensación de que has recibido mucho menos que lo que dabas – esto aún te enseña que no regalabas gratuitamente sino que tu regalo tenía expectativas… si es así, habrás aprendido algo del hecho de regalar-; otras veces no queda buena sensación porque “hay algo que falla”, quizá el hecho de regalar a los que ya tienen, cuando es a los que no tienen a los que habría que regalar…. Vamos, que el día de Reyes no se ve especialmente contenta a la gente que ha recibido regalos. Al menos yo no reconozco esa alegría. Y me lleva a preguntarme por qué puede suceder esto.
Si pienso en regalos que he recibido a lo largo de mi vida, en los que me han hecho ilusión y todo eso, el balance es distinto del oficial: unos patines de hielo, a los 11 años más o menos, que por inesperados y por excesivos, me alegraron muchísimo; recuerdo también muchos regalos desacertados -recibidos o dados-, de esos que te producen una sensación de sinsentido y dejan peso en el corazón; o el “tener que” comprar regalos “porque toca” y contemplar que se reciben como un derecho. Regalos de esos que te llevan a decir “ esto tiene que ser de otra manera”, que te llevan a buscar en otra dirección.
Recuerdo también otra clase de regalos. Se suele decir que lo material no es lo más importante, y efectivamente no lo es, pero después de decir eso, no solemos decir qué es eso más importante, o de qué modo eso otro alegra la vida. En mi caso, recuerdo entre estos regalos algunos que me han ilusionado mucho: la visita de alguien que no podía estar contigo hoy, ese detalle en el que se reconoce tanto cariño o una luz espectacular el día de tu cumpleaños… Estos también los recuerdo como regalos, aunque necesitaron que mi corazón se hubiera liberado de la asociación entre regalo y “cosa” que en un principio era todo lo que conocía. No es que sea malo regalar cosas. Pero las cosas no lo son todo, y tienen algo que hace que te apropies, cegándote la mirada para reconocer tantos regalos que están más allá de lo material.
Fue entonces, cuando el corazón se me liberó de esa asociación entre regalos y cosas -entre regalos y tener derecho-, que empezó a despertarse algo que hasta entonces quizá estaba, pero se encontraba dormido: el agradecimiento. El agradecimiento tiene que ver con la certeza de que no tienes derecho y que por tanto, todo lo que viene como inesperado, como gratuito, lo puedes recibir como regalo. Cuando puedes percibir esto, reconoces muchos más regalos a lo largo de la vida, y reconoces también otros matices, en el hecho de regalar, que antes no habías percibido: por ejemplo, que los regalos que los reyes dan al Niño Jesús (el origen de la fiesta que mañana celebramos), vienen precedidos de su conciencia de haber sido regalados: ¿cómo no van a dejar a los pies de este niño todo lo que traen, cuando ellos han sido regalados de aquí a que se mueran, y aún más?). El que ha recibido mucho puede regalar a su vez, y no necesita agarrar lo que tenía, ni que “acierten” con lo que le regalan, porque ya tiene el corazón lleno.
Esta constatación te mete en otra lógica: en la lógica por la cual, regalas desde la sobreabundancia de quien ha sido muy regalada. Regalas por gratitud, porque el corazón está lleno, porque quieres querer al otr@, regalas porque el amor te desborda. Esta sobreabundancia la conocen quienes tienen el corazón agradecido. Los que tiene el corazón agradecido tienden a regalar porque la abundancia de su corazón les lleva a celebrar, a regalar, a compartir, a regalarse. En este punto se sobrepasa la distinción entre pobres y ricos, y distingue a los humanos entre los que tienen o no el corazón agradecido. Los que tienen el corazón agradecido agradecen más y más cada vez, y descubren que todo es regalo, porque lo que importa es el que, al regalarte, hay Alguien que te está regalando, que te está amando. Todo es es regalo: quizá al principio agradecías por cosas “destacables”, pero cuanto más agradecidos se hacen, más perciben que todo es regalo, y más alegre y agradecido se vuelve su corazón.
Todo es todo: al principio se refiere a las cosas positivas, aunque sean muy pequeñas. Y luego te permite ver que es regalo también aquello que de primeras no lo parecería: lo que nos contraría, lo que nos distorsiona, lo que nos duele, nos desconcierta e incluso nos desgarra. Y no porque todo te dé igual, sino porque has llegado a percibir que el Amor con que las cosas vienen es el que da sentido a todo. Puedes percibir que el Amor es el que da sentido a todo. Cuando percibes al Amor amándote, sabes que también en esas situaciones o personas que no tienen forma de regalo, está el Amor haciéndose presente para transmutar en regalo eso que no lo parece, de tal manera que a través de esto que te viene, tú también te volverás amor. Así, la vida se vive en respuesta a un Amor.La vida se vive regalándose, y si vives regalándote, siempre te sabes regalado. Incluso cuando ese Amor te hace trocitos… la paradoja es que así partidos, repartidos, seguimos siendo regalo, aunque invisible.
La paradoja es que así nos hacemos bendición, misteriosa y fecunda, en comunión con todos aquellos que como bendición hacen fecunda la tierra.
Cuando llegas a este punto, cuando te haces regalo, cuando te abres a lo que viene como palabra de amor, entonces ya sabes qué regalar en cada caso: una vez será algo material y otras una sonrisa; unas veces será algo excesivo, otras diminuto; y regalarás en este día de Reyes, o este día no y sí verás el regalar otro día cualquiera; tus regalos no estarán circunscritos a los tuyos -a los de cerca, a los que te regalarán-, sino que también regalar será algo conducido por tu corazón; y ya no tendrás esas dudas confusas sobre qué regalar, si acertaré, si… la abundancia de tu corazón, que te lleva a darte, te dirá cuál es el regalo en cada caso.
Si puedes entender esto, si puedes vivirlo, tienes alegría en este día -y la tenías ayer, y la tendrás mañana-. Si estás alegre, puedes celebrar este día en que el Hijo de Dios se hizo regalo para los hombres y mujeres que lo buscaban a través de la tierra, y ellos empezaron a vivir como regalo para los demás. Olvidarás el peso de los regalos esforzados, de los regalos intercambiados, de los regalos tasados… te abrirás a la alegría de ser tan regalad@ y poderte regalar. Te abrirás a esa lógica desbordante que es la de Dios/el Trascendente que -ojalá llegues a verlo-, se manifiesta excesiva en su Amor, en su abundancia, en su exceso… de regalos, también.
Decía al principio que, siendo un día de regalos, no es este un día de especial alegría. Quizá sea porque queremos tener, pero no sabemos qué ni cómo. O porque la ilusión de recibir, o de dar, es mucho mayor que el regalo en sí. O porque ponemos más la mirada en la cosa que en el amor que lo sostiene todo. No sé… seguro que hay muchos motivos. Pero si cuando al recibir un regalo tu corazón se llena de alegría, algo va bien.
¿Cuál es tu experiencia en esto de los regalos? ¡Si quieres, seguimos en los comentarios!
Te dejo un vídeo que habla de regalos también: Regalo
Imagen: Kyle Head, Unsplash
GRACIAS, Teresa!!!
tú eres un verdadero regalo e inspiración evangélica para tod@s nosotr@s, aquí y ahora…Es una bendición seguir recibiendo tus tantas y creativas meditaciones a través del correo…
“Alégrate, el Espíritu del Señor Jesús te / nos habita”… y tú lo sabes, lo experimentas … y nos lo transmites…
Un gran abrazo
¡Pues demos gracias a Dios, que es quien nos lo inspira! Un gran abrazo, Belén, en este año que comienza!
¡Tú eres un regalazo de Dios para mí! Felizmente agradecida por su bondad. Un abrazo enorme
Eso deseo, Pil! Eso deseamos!! Un abrazo enorme, teresa
Siempre a pesar de las dificultades del camino, lucho por ser una persona agradecida.
Los mejores regalos que Dios ha puesto en mi vida han sido las personas que para bien o mal me han ido marcando mi camino.
Gracias Teresa por cruzarte en mi vida y traer tanta luz.
https://www.youtube.com/watch?v=hfRlwDYAWrg
Qué bueno encontrar en este día tantos regalos, tanto que agradecer! Yo también me alegro de haberte conocido, Marijose.
A mi me ha dado alegría leer esta entrada (a parte del vacío q queda y me sigue resonando por haber gastado de más sin sentido, q de eso también hay), porque recordaba a personas q tienen para dar, q han recibido, y dan, regalan, con alegría. En concreto pensaba en unos amigos q organizan cada año para este día una cabalgata distinta. Recopilan a lo largo de estos meses últimos personas q hagan regalos q hoy (desde esta mañana hasta bien entrada la noche y más) reciben personas q igual casi nunca o nunca han tenido un regalo, o les falta lo básico, o ayudan a otros, o simple te esperan la ilusión de querer y compartir. Una gozada.. , gracias a todos ellos!, y a todo lo q nos ayuda a vivir y querer mas
Feliz noche y día de Reyes!
Es verdad, Carmentxu, y es gratitud: ¡gracias a todo y a todos los que nos ayudan a vivir y a querer más!
Esta semana, en mi trabajo, atendí a una mujer de unos 35 años, bastante gastada físicamente, pero aún guapa. Al preguntarle si quería conservar un documento que tenía una foto suya de diez años antes, en la que aparecía guapísima, me dijo, con amargura: “¿Para verme más joven? No,¡que horror! “. Dos días después contactó conmigo una amiga de la que hacía muchos años que no sabía nada, y hablamos con mucha alegría. Me decía: ” Tengo una vida pequeña, sencilla, pero vivo muy agradecida”.
Ahora, al leer esta entrada, me he vuelto a acordar de las dos, de esas dos miradas tan distintas que me han tocado el corazón estos días. Y me brota pedir por las dos, y por todos nosotros, para que se nos regale ser agradecidos. Y gracias también por ti.
Dos miradas que te han tocado el corazón y te han regalado un poquito de experiencia, una mirada más abierta, más agradecida. ¡Agradecer nos hace agradecidos, Javi! Gracias por tu comentario, por ti.
Gracias Teresa, por este regalo de hoy en esta meditación. Yo si algo he aprendido en esta vida es a ser Agradecida, siempre intento en mi dia a dia con sus sombras,sus luces.. dar gracias por algo pequeño o grande, agradecer a Dios y a esas personas(familia, hijos, pareja, amig@s..) que caminan a mi lado….Esta experiencia de agradecimiento me alegra, me da mucha fuerza para seguir…Gracias a todos los que compartís vuestras reflexiones…
La gratitud permite vivir agradecidas, y vivir agradecidas permite vivir alegres, y más libres… es un gran regalo, la gratitud, y tenemos tantos motivos! Gracias por agradecer a quienes hacen comentarios, también, Isabel: esa gratitud mueve las ganas de seguir compartiendo…
Gracias Teresa, tus palabras son un regalo enorme.
Me ha recordado un parrafo a una situacion reciente vivida con unas personas cercanas que me ha generado enfado, desconcierto y decepción importante y despues de leerte creo que soy capaz de intuir el regalo que se me hace para amar más de forma gratuita.
Un abrazo.
Hola, Susana. Me alegro si te ha ayudado a ver. A veces en las situaciones dolorosas nos cuesta ver el regalo -normal que nos cueste-, y lo que nos ayuda, mientras no vemos, es creer en que está. El creer hace posible que no nos cerremos a la realidad dolorosa. Un abrazo grande