En estas entradas que dedicamos al discernimiento me quiero fijar en que para discernir necesitamos tener una serie de criterios objetivos que nos permiten valorar la situación que tenemos delante de los ojos. Es una variante de eso que dice la canción de Silvio Rodríguez tener “un ojo puesto en el camino y otro en lo porvenir” (La fábula de los tres hermanos, Rabo de Nube 1980). Lo que queremos ver es con qué criterios ubicarnos ante tantas situaciones cotidianas que nos producen admiración o desconcierto o extrañeza… A lo largo de estas semanas te propondré algunas de ellas que quieren darte criterios respecto de las que tú misma, tú mismo, vives.
La primera es una situación que suscita admiración. Estábamos de vacaciones en un pueblo de La Mancha (¡En serio era un lugar de La Mancha! ????) En un día de estos de bastante calor. Por la calle una mujer le hacía a otra que estaba frente a la frutería, al cruzarse con ella, el típico comentario de “y dicen que mañana va a ser mucho más caluroso”, con el típico tono quejoso que en nuestras conversaciones es tan común. La mujer a la que le habían hecho el comentario respondió “pues viviremos lo que venga”, con serenidad y sin detenerse más en ello. A continuación le dijo al frutero, que estaba ahí al lado “Felipe, el melón de ayer estaba buenísimo”.
¿Qué se puede discernir aquí? Que esta mujer no vive desde los criterios convencionales de frío o de calor que te llevan al comentario convencional o a la queja, blanda y constante. Que no vive desde el derecho a que el frutero tenga fruta buena, sino que la aprecia cada día.
Cuando una persona mira así está abierta a la realidad. Y es libre para decir lo que ve, incluso a riesgo de no ser entendida cuando no responde convencionalmente a los comentarios convencionales, cuando celebra el melón de ayer y el trabajo del frutero al que seguro que ve casi todos los días.
Miramos este pequeño comentario y caemos en la cuenta de que esta mujer vive despierta, abierta a la vida, agradeciendo lo que recibe. Porque esto es estar abierta y esto es agradecer. En estos hechos cotidianos, tan sencillos, vemos otro modo de mirar la vida que nos da claves de otro modo de estar en ella.
Si quieres, para entrenarte, prueba a mirar algo que te ha pasado en estos días desde el criterio al que remite. Si es algo que te ha producido admiración, a qué criterio remite. Si la admiración que te produce está en la cosa o es una proyección tuya, en cuyo caso no estarías discerniendo. ¿No te parece que ayuda a mirar la vida desde lugar más amplio?
Puedes descargarte el audio aquí.
Imagen: Courtney Cook, Unsplash
Y cuántas veces nos vemos extraños por no entrar en la rueda del comentario que está en boca de todos! Y de verdad que cuesta porque el día a día nos abruma con el juicio fácil y la queja continua.
Gracias a ti, Ana Belén….
Es verdad que cuesta, Koro.Pero también deja un vigor y una alegría que no se parecen a las que dejan los comentarios comunes… Hay que elegir.
¡Qué bonito y qué buen ejemplo, Teresa! Gracias…