En esta entrada, y en las que siguen, me gustaría hablar de la dimensión existencial que es tan central en VivirVivir. A menudo confundimos la dimensión existencial y la dimensión psicológica, y si las confundimos a nivel teórico, difícilmente vamos a reconocerlas en nuestra vida. Y como a través de lo existencial -y de lo espiritual, aunque ahora nos centremos en otra cosa-, nuestra vida se despliega, me gustaría subrayar las diferencias entre estas dos dimensiones.
Para ello he tomado algunas de las referencias psicológicas tan presentes en nuestros mensajes –en nuestras conversaciones, en los blogs, vídeos o libros de autoayuda que consultamos cuando nos hace falta, o para cuando nos haga falta-, y desde ahí te muestro cómo estos mensajes del nivel psicológico no terminan aquí, sino que se despliegan en esa dimensión existencial. No cito la fuente, porque no me quiero fijar en lo psicológico ni criticar esta dimensión, tan necesaria, sino ir más allá.
Me fijo ahora en otra derivación psicológica bastante común: las “claves para…”. Para encontrar pareja, para no pasar desapercibido o, como ahora, para evitar los conflictos. En este caso, claves para evitar los conflictos.
Las claves, en este caso, son: mantener una comunicación fluida, clara y sincera, aislar el conflicto, realizar concesiones, practicar la escucha activa, aceptar que puede haber distintos puntos de vista y alcanzar acuerdos.
Está muy bien adquirir estas destrezas, sin duda. Son útiles y necesarias para evitar conflictos innecesarios. Pero esta propuesta de evitar los conflictos nos puede llevar a pensar que lo conveniente es evitar los conflictos. Lo cierto es que en la vida, en la vida de todos los días, los conflictos se dan y son ocasión de aprender, abrirse a otros, descubrir las propias defensas o límites, etc.
O sea, que siendo conveniente (¡ojalá nos lo enseñaran desde pequeños!) adquirir herramientas para evitar los conflictos, o bien para abordarlos, en su caso, aún es más interesante aprender, por experiencia, cuándo tienes que enfrentar un conflicto y cuándo tienes que evitarlo. Cuándo tienes que provocarlo, incluso, y cuándo es preciso reconocer que te está desbordando, y pedir ayuda. Y esto es sabiduría de vida, que pertenece al nivel existencial y que desborda las claves, herramientas y consejos que, siendo interesantes, pertenecen a ese nivel, más limitado, de lo que podemos controlar.
La psicología nos da herramientas para controlar la realidad. La dimensión existencial asume que la vida no se controla, y te va mostrando que la vida abierta, expuesta y mucho más viva se da en ese ámbito de lo real que nos sobrepasa.
¿Por qué tengo interés en distinguir entre la dimensión psicológica y la existencial? Primero, porque a menudo no damos el paso de lo psicológico a lo existencial, sino que nos quedamos en el primero, que no nos despliega suficientemente. También, porque sucede mucho que cuando queremos ir más allá de lo psicológico, nos vamos a lo espiritual sin pasar por lo existencial, lo que hace de nosotros seres espirituales “en una cierta medida” etéreos, no rotundamente humanos. Y sobre todo, porque la dimensión existencial despliega enormemente nuestra vida, y lo hace, precisamente, en la dirección de la vida: llamándonos a ser lo que somos en contacto con la vida real, que es lo que sucede, que son los otros, que es lo que nos sobrepasa.
Puedes descargarte el audio aquí.
Imagen: Katrina Wright, Unsplash
Deja una respuesta