He hecho un pedido por internet de un objeto hecho a mano por una artesana, y lo que me ha llegado no es lo que había pedido. Mira qué hecho tan pequeño, y para mí ha sido grande porque de él he aprendido muchas cosas.
La primera, que le he podido decir con tranquilidad qué es lo que no me ha parecido bien, sin apurarme por ello como sucedía en el pasado. Esto no es nuevo, ya se iba dando así, pero lo he seguido disfrutando.
Lo segundo, que podía confiar en que la persona acogiera mi demanda. Sin anticipar ni temer que se resistiera o se enfadara. Esto lo valoro mucho porque habla de que puedo mirar más allá del hecho, ver a una persona desconocida más allá del hecho, y eso me habla de cómo está mi confianza en las personas, en la vida. Esto también se venía dando, pero mi reacción de hoy me ha dicho que estaba incorporado.
La tercera es la reacción que me ha maravillado hoy: pasara lo que pasara con esta pieza, reaccionara la persona como lo hiciera, era solo una cosa y no había nada en juego.
Estos han sido los descubrimientos que he hecho, y han sido muy buenos. Más allá de lo que pase con el pedido en sí, he recibido mucho de eso que no se pasa. He recibido mucho y he visto que, en esto del vivir, los pasos que vas dando, dan fruto. De pronto, me he dado cuenta de que el objeto en sí había dejado de ser importante para convertirse en ocasión de otra cosa.
A esta mirada que sigue viendo personas aunque no las conozcas, la llamo confianza. En un mundo tan agresivo e individualista, esta confianza es enorme bendición. Y el que en este mundo nuestro que pone las cosas por encima de todo sea posible poner antes a las personas y sus intercambios, también cuando son ocasionales y menores, hace que la vida se vea a otra luz. A esa que te permite ver primero lo importante.
Agradezco esta pequeña situación que me ha permitido mirar lo que sucede y abrirme a ello con perspectiva, sin estar enganchada a si sucede lo que quiero o no, a confiar en la persona más allá de que eventualmente puedan o no responder, a relativizar de verdad las cosas y que no me conmuevan internamente, porque ahí no se juega nada. Qué bueno descubrir que esta mirada se va incorporando en mí.
Puedes descargarte el audio aquí.
Imagen: Jean Vella, Unsplash
Deja una respuesta