Para discernir lo que sucede en nuestro interior, contamos con los sueños. Los sueños nos hablan de lo que sucede a nivel inconsciente, y lo hacen con el lenguaje del inconsciente, que es simbólico, elocuente y lúcido.
Todos soñamos, varias veces en la noche, pero como todos los mensajes, hace falta atenderlos y hacer el esfuerzo de comprenderlos para que nos entreguen su enorme riqueza. Dicen que el inconsciente contiene el 90% de la información acerca de nuestra vida. No sé si será tanto, ni cómo lo han medido, pero sin duda alguna contiene mucha información valiosa para hacernos cargo de nuestra vida.
Por eso, puedes comenzar por pedir, cada noche, pedir que te venga alguno de los sueños que has soñado esa noche. Tendrás que tener un papel para apuntarlos según te despiertas, porque se disuelven enseguida. Anota lo que te venga, y luego, cuando tengas tiempo, dedícale un rato a trabajar sobre él. Incluso si es un fragmento pequeño, puede contener indicaciones valiosas sobre tu vida.
Al final de esta entrada te dejo un par de libros que, de distinto modo, te pueden ayudar para ir acercándote a la interpretación de los sueños. Ahora te doy alguna indicación que busca animarte a que te intereses, o sigas interesándote en ellos.
Para acercarnos a los sueños, te decía, hará falta que entremos en su lógica. Igual que para conectar con un niño tienes primeramente que entrar en su mundo, también para conectar con los sueños tienes que empezar por hablar su lenguaje. Aprender de qué te hablan esos símbolos, a qué se parecen de entre las cosas que están sucediendo en tu vida, qué te sugieren. Para ello, te convendrá apuntar lo que te venga al levantarte, aunque solo sea un sueño corto, aunque no entiendas nada… lo anotas, y lo dejas reposar en tu interior. Si lo escuchas con paciencia, “llamando” a los sueños para que vengan, te irán revelando su significado.
El sueño es elocuente, y expresa con claridad lo que te quiere transmitir. Nosotros nos asustamos de sueños que hemos tenido (“he tenido una pesadilla horrible”), y ese malestar nos hace quedarnos en la superficie del sueño en vez de atender a la gravedad de lo que nos comunica. Es lo mismo que decir que esa “pesadilla” te está comunicando con elocuencia una situación grave que se da en tu vida, tan grave como ese brazo mutilado o esa persecución en una autopista. Ir más allá de lo que se ve, hacia lo que esa historia elocuente significa, te aportará mucho.
El sueño es lúcido (hay unos sueños a los que se llama, precisamente, “sueños lúcidos”, no estoy hablando de ellos aquí). Con lucidez me refiero a que te comunica con verdad lo que está sucediendo en tu vida. Eso que tú vives y que no ves, el sueño viene a comunicártelo. Por eso nos importa escuchar los sueños, que traen tanta verdad sobre nuestras vidas.
Si ves que esa información que traen los sueños te puede ayudar a discernir la verdad de tu vida, aprende un poco acerca de los sueños. “El hombre y sus símbolos”, de C. G. Jung, y “El mensaje de los sueños” de Gayle Delaney, te pueden ayudar a entrar en este mundo apasionante que te revelará verdades luminosas acerca de tu propia vida, del modo de estar en ella, de vivirla.
Puedes descargarte el audio aquí.
Imagen: Alexander Grey, Unsplash
Muchas gracias, Teresa.
Creo que este es un tema muy muy interesante, para conocer sobre nuestro comportamiento hacia el exterior y sobre todo para conocer nuestra interioridad.
Y atender a los sueños, aprender a discernir con ellos y a través de ellos, trae muchos regalos y… ¡Algunas sorpresas!
Para mí, de alguna manera, es otra manera de sentirme acompañada por Él.
Un abrazo.